Sentada en el laberinto, miro a un punto fijo sin mirar, espero sin esperar y cuento los minutos, los segundos, las horas y los días con una visión de esperanza.
En el laberinto, hay rosas de muchos colores, pero todas pinchan, todas lastiman, todas tienen espinas y a pesar de su belleza siguen lastimado…
También hay otra rosa una negra, marchita, débil y con esperanzas de vivir, la cojo entre mis manos pero estas están tan heridas que la dejo caer, esta en el suelo, da un alarido de dolor, es imposible percibir su dolor pero esta lo grito, mis manos quedaron mas heridas aun, tenían cicatrices que nunca vi, pero que ahora dolían ante mis ojos…

Aquí sentada, veo caminar a la gente. Aquí sentado, circulan delante de mí, todas esas vidas silenciosas, gentes con prisas en los bolsillos, gentes sin rostros peculiares, sin respuestas, ni mensaje.
Llueve sobre el telón gris de mis días, lluvia amarga que cala desde arriba, y desde abajo. Llueven lágrimas rasgando el silencio y rasgando aun más mi vida… sentada en mi laberinto la lluvia cae sin cesar… cae sobre mi…y sobre mi rosa negra la cual percibe mi dolor…

camino, por un laberinto que no tiene salida, busco luz pero solo encuentro oscuridad, nada de ayuda, solo intriga… el camino cada vez es mas estrecho y cada vez mas oscuro,,, tomo la rosa entre mis manos… esta ha muerto… quedan entre mis manos los rastros de su vida pasada… “un pequeño botón nació en una tranquila cuidad, creció, bella y radiante, y un pasajero la corto… la llevo con el la dejo tirada en el laberinto, cuando encontró la salida”
Mis fuerzas se agotan y no encuentro un mínimo de razón, estoy desorbitada con un cadáver entre mis manos…

Sentada en el laberinto, cierro los ojos e intento dormir un poco, con la intención de recuperar las fuerzas perdidas.
Más tarde podré seguir buscando un instante, una sensación verdadera, un pedacito de felicidad con forma de puerta de salida.

¿He despertado? O es un sueño, me veo caminando por una cuidad encuentro rostros semejantes pero aquellos no me pueden ver… me siento intranquila siento que me miran pero no percibo si me ven… me apuntan… me acorralan… me quieren matar… tratado de huir pero es imposible…

Despierto agitada… miro a mi alrededor todavía estoye n el laberinto… pero hoy veo al luz y estoy dispuesta a buscar al salida… recorro el laberinto y para mi sorpresa la salida estaba al lado de la puerta de entrada…

“muchas veces no encontramos la salida a los problemas porque no queremos ver la salida, la cual siempre estuvo delante de nuestros ojos…”

“cuando una puerta se cierra otra instantáneamente se abre… pero hay veces que nos quedamos mirando tanto la que se ha cerrado que no nos damos cuenta que la abierta esta a solo unos pasos de aquella…”